jueves, 24 de mayo de 2012

Testamento de una bulímica 3

Una mañana, del viernes 5 de Agosto de 2011

Me encanta observar todo lo que me rodea con una sonrisa que me cuesta esconder, y cuando viajo en coche no puedo evitar pasarme el trayecto mirando a través de la ventanilla y abstrayéndome en mis propios pensamientos y en el paisaje. Hoy el cielo está nublado, a pesar de que en lo que va de verano no han parado de sucederse días de Sol imponente que parece que nos abraza con sus radiaciones.
-¿Triana?... ¿Triana?, ¿me estás escuchando?, quítate esos cascos, auriculares o cómo se llamen y escúchame cuando hablo que parece que hablo con el vacío.
- Sí mamá, te estoy escuchando, y no hace falta, le he quitado el volumen, pero, ¿sabes qué? -no puedo evitar decir algún que otro disparate y ennerviar a las personas-, tiene que ser interesante eso de hablar con el vacío, ¿le has preguntado cómo se llama realmente? -no puedo parar de reírme entonces-.
- Sí, claro, siempre estás igual, pero que ya ni te hago caso,y...¿cuántas veces te habré dicho que estar tanto tiempo con esos aparatos no es bueno?, nunca me haces caso... En fin, ahora escúchame y no pongas esa cara, lo mejor es que el primer año te alojes en una residencia. Es por tu bien, para que no te agobies y puedas organizarte mejor con tus estudios.

La verdad es que no me desagrada la idea de alojarme en una residencia este curso como mi madre quiere, pero nunca me ha gustado que me digan lo que debo hacer, y ésta no será una excepción. Me gusta decidir por mí misma, aunque a veces no acierte. Por eso mismo elegí Salamanca, aunque la nota fuera más alta y tuviera que esperar a que me admitieran, y aunque la ciudad esté más lejos, pero todos me decían que era mejor una ciudad cercana y yo no coincidía con ellos. A veces no sé qué es lo mejor para mí, pero, ¿por qué lo iban a saber los demás si nadie me conoce mejor que yo misma?. Además nadie logra comprenderme, es algo que a veces me frustra pero yo soy feliz tal y como soy... aunque a veces se hayan metido conmigo.



Esa tarde, en una calle muy concurrida de Salamanca


Siempre me han fascinado las ciudades, aunque por esta calle me estoy agobiando un poco, hay demasiada gente y no puedo caminar tranquilamente,  no paro de chocar con la gente, supongo que será porque es viernes, verano, en una hora perfecta para salir de compras y estoy en una calle repleta de tiendas. A pesar de todo me encanta, aunque no supera a una tarde tranquila en la playa observando el mar y sus olas.
- Triana, creo que nos hemos perdido, deberíamos haber llegado ya a la calle de la residencia como nos indicó ese señor, ¿me estás escuchando?, deja de mirar que hoy no tenemos tiempo para entrar en las tiendas.
- Que ya lo sé, y sí te estaba escuchando, no nos hemos perdido, sólo nos queda pasar esta calle y torcer a la derecha y llegaremos.
- Bueno, pues no te alejes de mí, que no quiero que te pierdas.
- Qué exagerada eres, no soy una niña y en todo caso te perderías tú.
- Pues preocúpate que quien lleva dinero y las llaves del coche soy yo.
- Tampoco hace falta que te enfades, vaya día que llevas, luego soy yo quien tiene mal humor.
- Es que no me gusta que te vayas tan lejos, eres demasiado caprichosa, la Universidad de nuestra ciudad estaba muy bien, y podías venir a casa todos los fines de semana.
- No soy caprichosa,estoy cansada de discutir y de que me digas todos los días lo mismo. Deberías de estar contenta de que esto me haga feliz, ¡es mi futuro! y al menos me gustaría decidir sobre él. Tampoco está tan lejos, son 4 horas en tren, nunca te contenta nada de lo que hago o decido hacer...-estoy comenzando a notar como se encienden mis mejillas, odio discutir, a veces cuando la discusión es fuerte, de los propios nervios se me saltan las lágrimas; es extraño que mi madre me haya dejado hablar, ahora mismo sólo quiero estar sola y tranquilizarme-.
- ¿Triana?, ¿dónde vas?, ¿qué haces cruzando la calle?
- Déjame un momento, ve a la residencia que está al torcer la calle justo en frente, ahora iré.


Mi madre es demasiado pesada a veces, hace que sienta que necesito respirar, me atosiga. Pero de todas formas la quiero, no tengo a nadie más, paso de mi padre desde que decidió abandonar la familia hace exactamente nueve años para formar una nueva familia con su compañera de trabajo, Alelí, como yo la llamo en tono cariñoso irónicamente, deriva de "lela" aunque se llama Lily. Nunca lo entendí, con lo bella e inteligente que es mi madre, y lo ordinaria que es esa mujer. Al principio él intento que le perdonara, pero no insistió demasiado y dejó de venir a verme y de interesarse por mí, digamos que sólo tiene ojos para su Alelí y sus nuevos hijos. 
Creo que ya he caminado demasiado, voy a entrar a esa cafetería de la esquina que me atrae bastante,tiene un aire misterioso, será por la gran puerta de madera y las decoraciones de las ventanas, en el cartel reza "Le Chaos Bohème", el caos bohemio, está en fráncés, cómo me gustaría dominar perfectamente este idioma.


Esta cafetería es bastante oscura por dentro,de fondo suenan canciones que me encantan como The Show Must Go On de The Queen y Poison Heart The Ramones, clásicos más novedosos que muchas canciones actuales; y me gusta como la luz de las lamparitas que cuelgan sobre cada mesa se pierde en los rincones. Dudo que un café me siente bien ahora mismo cuando hace un momento me iba a estallar la cabeza de los nervios, un zumo de piña fresquito estará bien mientras observo la calle desde la mesa que da a la ventana más próxima a la puerta; pago antes por si tengo que salir corriendo en busca de mi madre.


Comienza a entrar una persona tras otra, no pensaba que este lugar tuviera tanto éxito. De repente noto unos chasquidos,se han encendido unos focos que iluminan un pequeño escenario tras de mí que hasta el momento había permanecido invisible, en él sólo hay un micrófono y alejado de éste, una silla.
 Aunque creo que me estoy retrasando, tengo curiosidad por lo que va a pasar. Un chico está subiendo al escenario, pero no alcanzo a diferenciar bien su rostro, tiene el cabello de  un color rubio ceniza y parece algo nervioso. Tras el chico rubio que se sitúa tras el micrófono, sube otro chico al que tampoco logro ver bien, pero éste tiene el pelo castaño claro y lleva como compañera una guitarra clásica.
 No me había imaginado que en mi visita a Salamanca en busca de alojamiento sería testigo de un pequeño concierto en una cafetería.
Sin embargo, todas las personas están en silencio, ya no se escucha la música de fondo, comienza a sonar una guitarra con un ritmo tranquilo que envuelve el lugar. Entonces la guitarra desgarra sus últimas notas para mi sorpresa, y el chico rubio mueve los labios, son sonidos en verso, no hay melodía, tan sólo el ritmo de sus versos, está recitando poesía. Creo que he comenzado a enamorarme de esta ciudad.
Ha pasado una hora desde que dejé a mi madre, y veinte minutos en este local, me he perdido entre las estrofas de los poemas y los acordes de la guitarra. Entonces comienza a sonar My girl de Nirvana, me pregunto de donde viene el sonido y recuerdo que el tono de llamada de mi móvil es el mismo; mi madre me llama, me he retrasado bastante, mientras tanto la gente se ha girado hacia donde estoy sentada y mi mirada perdida es encontrada por la mirada del chico de los versos, sus ojos se me clavan y parece que me hundo en un charco de miel, el color de sus ojos, en ese momento reacciono colgando la llamada y saliendo avergonzada y rápido de la cafetería.


Fue un día extraño, finalmente conseguí plaza en una residencia; tras reñirme por haber tardado tanto y procuparla, mi madre no volvió a mencionar la distancia que nos separaría durante mis estudios; y yo no paraba de pensar en "Le Chaos Bohème", el recital, los versos, sus ojos. Mi amor por aquella ciudad acababa de comenzar e iba en aumento, era la ciudad de mis futuros, en ella me esperaba sentado un futuro en verso, con ritmo y algo dulce, como los poemas de aquel chico.











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¿ Escribo simplemente por escribir?

Desahogo en forma de un diario de sensaciones e ideas ciertamente abstractas.
Sin pretensiones de que me conozcan, ¿o miento?.
Todo es posible.
Oculto tras mis palabras, aquellas que dejo escapar desde lo más profundo de mi mente se puede hallar
No estaría mal ahogarse en un mar hecho de mis propios pensamientos, o navegarlo con un velero en un solo sentido, pero todo esto es demasiado profundo.
No puedo evitarlo.
Sobrevivo entre alegría y alegría, entre tristeza y tristeza. Como todos.
Pensamientos y sentimientos que se funden entre lágrima y sonrisa.

El resumen: Caóticamente hablando.