Cuando las soluciones no solucionan nada
Y es que no sé lo que me está pasando, ahora sé que no soy tan rara, porque he caído justo en el centro del círculo de dudas y problemas existenciales, consecuencias de las hormonas adolescentes, he caído como muchos otros que han cruzado y se encuentran cruzando al igual que yo este camino de obstáculos y minas antipersona que es la adolescencia.
Llevo meses culpándome a mi misma, hace poco comencé a culpar a la sociedad, y ahora he centrado mi odio en otro algo que no sé exactamente como describir. Ya no soy yo, no lo estoy haciendo bien y lo sé. Pero no puedo evitarlo y la única solución que he sabido ponerle todo este tiempo son lágrimas y más lágrimas, creo que llegará el punto de que se conviertan en gotas de sangre.
Si te digo que lloro, ¿me crees?, aunque no sea esa la apariencia que doy, aunque parezca más fuerte y dé consejos útiles, consejos que nunca he puesto en práctica y que no me sirven. No sé si saldré de ésta, tengo miedo, y ni siquiera soy capaz de confesar lo que me pasa, doy miles de rodeos con palabras insustanciales queriendo expresar como me siento y sin llegar nunca a hacerlo, me avergüenza, me da aún más miedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario