Yo no imito sombras, pero tampoco tengo sobra que me imite, digamos que soy luz en la oscuridad, y transparencia en la luz. No soy reflejo, no hay forma de representarme, mi perfil es grisáceo en los días nublados, y azulado en los días de cielo azul, soy como el agua del mar, dejo ver todo en mí pero nadie lo ve. Cuidado, yo no floto en el aire, ni me deformo como el humo, a pesar de disiparse como una idea frustrada, al menos él deja un rastro.
Vainilla para el cuerpo, fresa, canela y chocolate, cocina mi receta a fuego lento, es como mejor entenderme. No imito sombras, ni reflejos, ni sabores, ni olores (mucho menos ahumados) ni ninguna imagen publicitaria o de una chapa tirada en el asfalto, soy yo y nada más, entiéndeme y ayúdame a entenderte a ti. ¿Soy yo?, ¿sombra del viento?, ¿olor a brisa?, ¿sabor a nube?, ¿transparencia helada?. No. Soy yo igual que tú eres tú. Entiéndeme.



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