O me golpea la cabeza o la barriga, pero no es nada fuerte, no como antes, no es tan irreal como antes. Puede que sea menos posible. No lo sé, tan solo pienso en si de verdad hay algo ahí tan especial para mí como para llegar a tener una plaga de fieras langostas entre tripas. Aún es pronto, y ahora mi único pesar es que pronto acabará sin tan siquiera darme tiempo a empezar.
Si así tiene que ser, que sea, es porque debe ser, y no me siento fuerte para interponerme al tiempo y al destino. Se irán y otras vendrán.
miércoles, 22 de agosto de 2012
sábado, 18 de agosto de 2012
Doña cita con doña existencia (Loca Huracán 2)
Miércoles 13, cita
1
Hoy toca otra vez cita con Don Sebas y es la primera vez después de cuatro meses que salgo con un chico, pero la verdad es que le vi algo especial, es por ello que le invité. Tal vez fuera la situación de película, chica se desmaya y chico salva a chica al caer en el asfalto; pero si algo sé es que no le he propuesto salir debido a un sentimiento de gratitud, aunque sea eso lo que él cree. Antes de todo tengo que visitar a Sebitas y de paso informarle de esto, a ver que consejos me presenta el señor.
2
En casa todo últimamente me parece aburrido, incluso las rayas negras del pelaje de mi gatita, Sibarita lleva unos días con mal de amores y muchos nervios. Por la calle todo el mundo se queda mirándome al pasar, supongo que la culpa es de las medias de distintos estampados, o puede que sea la forma de mover las caderas mientras ando, creo que me pasé con las películas de Marilyn Monroe anoche. La verdad es que no me apetece ver a Sebitas, pero no me queda otra, lo único que me atrae de su consulta es la puerta de color azul y los póster sobre los traumas en el sexo, si no fuera por su edad y lo poco que me atrae ese bigote creo que me lo hubiera follado en el diván de su consulta. Y no asisto a estas citas por ser ninfómana o algo relacionado, es cierto que pienso que el sexo acompaña siempre al saber vivir pero no hasta el extremo de padecer un trastorno.
Justo cuando creo que he llegado me encuentro con el chico especial de ayer, y para mi sorpresa sale de la casa de Don Sebas. En un primer momento siento el impulso de esconderme tras una farola, pero recapacito por el simple hecho de que las farolas son demasiado estrechas para taparme completamente, así que me dirijo a saludarle.
- ¡Hola!, ¿qué tal?, ¿no se te habrá olvidado lo de esta noche?
- Hola, otra vez nos vemos, estoy genial y no se me ha olvidado para nada. ¿Y tú?, ¿estás mejor?
- Sí, muchas gracias otra vez y hasta esta noche.
- Hasta esta noche.
Nos despedimos con dos besos. Hay algo que me desconcierta, estoy nerviosa y no sé por qué. Decido seguir caminando hasta que creo que ha salido ya de esta calle, prefiero que no sepa que voy a la consulta de Don Sebas.
3
- ¡Buenas Don Sebas!, por fin he llegado, siento el retraso.-Lo digo con una sonrisa de oreja a oreja-
- Se te ve muy feliz hoy niña, ¿a qué se debe este humor?
- Bueno, de eso mismo quería hablar contigo hoy, he conocido a alguien y he quedado esta noche... y por cierto, ¿ese chico tan guapo que ha salido hace un rato de tu consulta era un paciente?
- ¡Qué va!, es mi hijo menor, hace unos cinco años que terminó medicina. Y bueno, ¿cuál es tu nueva adquisición?
- mmm... no me gusta que lo llames adquisición, fui yo quien lo invitó, tenía algo especial, y me ayudó ayer cuando me desmayé en plena calle.
- ¿Te desmayastes?, ¿está bien mi periodista favorita?
- Pues claro, lo que pasa es que tengo a tensión baja y me pasa algunas veces, no es el primer chico que invito con la excusa de que me ha salvado, pero este no ha sido por eso, este tenía algo que me ha gustado, ya sabes que ahora mismo no quiero ninguna relación pero es que no he podido resistirlo.
-Bueno, ahora lo que debes preguntarte de verdad es si estás dispuesta a iniciar una relación con ese chico o tan sólo quieres un lío de unas semanas para pasar el rato.
- Cuando dices lo de pasar el rato, ¿te refieres a echar un polvo?
- Puedes interpretarlo como te dé la gana, pero debes tener en cuenta los sentimientos del otro, si esa persona busca una relación seria no puedes jugar con ella a lo que te plazca, es algo de lo que hemos hablado muchas veces. Puedes intentarlo y probar a ver que tal va con esa persona, pero no puedes dejarlo tirado o huir sin decir nada. Prohibido totalmente desaparecer del mapa sin explicaciones.
- De acuerdo, te lo prometo.
- A mi no debes prometérmelo, prométetelo a tí misma, eres la única a la que defraudas además de a los otros protagonistas de tus relaciones.
- Lo sé, por dentro creo que estoy preparada para intentarlo, pero por fuera me siento como siempre, lista para salir corriendo al menor temblor de tierra.
- Pues ponle frenos a las zapatillas o ata los cordones unos con otros para tropezar al primer intento.
- De acuerdo, el problema es que soy más de zapato de tacón.
- Me has entendido muy bien y lo sabes.
- Está bien, bueno ya es la hora y tengo prisa, muchas gracias por hacerme hoy hueco, tengo las ideas más claras. ¿Hasta la semana que viene!
- Se supone que eso debería decirlo yo y no tú, me alegro que haya servido para algo la charla, adiós y suerte con la cita.
- ¡Adiós!- Y desaparezco por la puerta, Sebitas se queda sentado y pensando y yo me doy prisa para arreglarme y terminar el último artículo antes de que se haga la hora.
- Me gustaría saber quien es el chico especial de esta noche, esta chica es increíble, lástima de él caer en las garras de una rompecorazones como ella. Y lástima también de ella, podría ser aún más feliz de lo que es.
Justo cuando creo que he llegado me encuentro con el chico especial de ayer, y para mi sorpresa sale de la casa de Don Sebas. En un primer momento siento el impulso de esconderme tras una farola, pero recapacito por el simple hecho de que las farolas son demasiado estrechas para taparme completamente, así que me dirijo a saludarle.
- ¡Hola!, ¿qué tal?, ¿no se te habrá olvidado lo de esta noche?
- Hola, otra vez nos vemos, estoy genial y no se me ha olvidado para nada. ¿Y tú?, ¿estás mejor?
- Sí, muchas gracias otra vez y hasta esta noche.
- Hasta esta noche.
Nos despedimos con dos besos. Hay algo que me desconcierta, estoy nerviosa y no sé por qué. Decido seguir caminando hasta que creo que ha salido ya de esta calle, prefiero que no sepa que voy a la consulta de Don Sebas.
3
- ¡Buenas Don Sebas!, por fin he llegado, siento el retraso.-Lo digo con una sonrisa de oreja a oreja-
- Se te ve muy feliz hoy niña, ¿a qué se debe este humor?
- Bueno, de eso mismo quería hablar contigo hoy, he conocido a alguien y he quedado esta noche... y por cierto, ¿ese chico tan guapo que ha salido hace un rato de tu consulta era un paciente?
- ¡Qué va!, es mi hijo menor, hace unos cinco años que terminó medicina. Y bueno, ¿cuál es tu nueva adquisición?
- mmm... no me gusta que lo llames adquisición, fui yo quien lo invitó, tenía algo especial, y me ayudó ayer cuando me desmayé en plena calle.
- ¿Te desmayastes?, ¿está bien mi periodista favorita?
- Pues claro, lo que pasa es que tengo a tensión baja y me pasa algunas veces, no es el primer chico que invito con la excusa de que me ha salvado, pero este no ha sido por eso, este tenía algo que me ha gustado, ya sabes que ahora mismo no quiero ninguna relación pero es que no he podido resistirlo.
-Bueno, ahora lo que debes preguntarte de verdad es si estás dispuesta a iniciar una relación con ese chico o tan sólo quieres un lío de unas semanas para pasar el rato.
- Cuando dices lo de pasar el rato, ¿te refieres a echar un polvo?
- Puedes interpretarlo como te dé la gana, pero debes tener en cuenta los sentimientos del otro, si esa persona busca una relación seria no puedes jugar con ella a lo que te plazca, es algo de lo que hemos hablado muchas veces. Puedes intentarlo y probar a ver que tal va con esa persona, pero no puedes dejarlo tirado o huir sin decir nada. Prohibido totalmente desaparecer del mapa sin explicaciones.
- De acuerdo, te lo prometo.
- A mi no debes prometérmelo, prométetelo a tí misma, eres la única a la que defraudas además de a los otros protagonistas de tus relaciones.
- Lo sé, por dentro creo que estoy preparada para intentarlo, pero por fuera me siento como siempre, lista para salir corriendo al menor temblor de tierra.
- Pues ponle frenos a las zapatillas o ata los cordones unos con otros para tropezar al primer intento.
- De acuerdo, el problema es que soy más de zapato de tacón.
- Me has entendido muy bien y lo sabes.
- Está bien, bueno ya es la hora y tengo prisa, muchas gracias por hacerme hoy hueco, tengo las ideas más claras. ¿Hasta la semana que viene!
- Se supone que eso debería decirlo yo y no tú, me alegro que haya servido para algo la charla, adiós y suerte con la cita.
- ¡Adiós!- Y desaparezco por la puerta, Sebitas se queda sentado y pensando y yo me doy prisa para arreglarme y terminar el último artículo antes de que se haga la hora.
- Me gustaría saber quien es el chico especial de esta noche, esta chica es increíble, lástima de él caer en las garras de una rompecorazones como ella. Y lástima también de ella, podría ser aún más feliz de lo que es.
sábado, 4 de agosto de 2012
Loca Huracán 1
A veces te paras a reflexionar en si son palabras cada una de aquellas que pronuncian tus labios, o si son palabras usadas, pringosas, sudadas, como billetes hartos de ir de mano en mano. Estos pensamientos u otros similares paraban en mi mente ocasionalmente, y yo los recibía siempre com entusiasmo, digamos que les ayudaba a hallar un respuesta práctica. Es curioso, pero es algo que me divierte. Pero bueno, como siempre, esta introducción no viene al caso concretamente, yo quería referirme a él, a eso nuestro.
"¡Lárgate!" decía enfurecido cada vez que llenaba en exceso su mente de pensamientos que no venían a cuento con la situación; "¡Loco!, ¡loco me tienes!", era entonces cuando aprovechaba, de forma que casi parecía una violación pero con la aprobación de la víctima y la ausencia de dolor o pánico, "lo siento, ya sabes que la locura es mutua", mi frase favorita, saltaba sobre él, y el resto es fácil de imaginar.
Otras veces era más directo, era un "¡Lárgate o bésame!, pero no te quedes ahí parada diciendo estupideces confitadas", sí, así es, confitadas, o rebozadas en miel, o incluso fritas en aceite viejo, (él tampoco se quedaba atrás en cuanto a rarezas verbales, pero sabía que me encantaba); solía obedecerle, normalmente me iba, dejándole en su agujero pasional, no consentía que nadie me dijera lo que debía hacer, y mucho menos que intentara bloquear mis reflexiones; unas pocas veces me acercaba silenciosamente, tanto que a veces quedaba entre una pared y yo, imposible de escapar, y el resto es fácil de imaginar.
Digamos que él estaba hecho para mí, pero el problema era que yo no estoy hecha para nadie. Aunque eso "nuestro", como le llamábamos, duró bastante tiempo, pero simplemente duró, hasta que llegó su final. Es difícil explicar como ese algo nuestro tan encantador pudo tener un fin, simplemente la última vez que dijo "¡Lárgate!", no le dejé decir nada más, no se cómo, pero supe en ese momento que ya era hora de decir adiós a eso "nuestro", no por aburrimiento o hastío, ni tampoco por demasiado trivial o excéntrico; simplemente había llegado el momento, fue como una señal silenciosa en mi interior, "chica, ya es el momento". Le dije "ya es el momento, adiós" y comencé a andar alejándome de él. Supo enseguida que había terminado, me gritaba "¡¿qué momento?!", y reiteraba, pero ya no había contestación por mi parte, no hacían falta más palabras. Andando a pequeños pasos con mis pequeños pies descalzos en la playa, me alejé como un ave hacia el horizonte.
Ni siquiera yo logro entenderme, pero soy así, y debo aceptarme tal y como soy, no siento dolor y ese creo que debe ser el problema.
- Te veo muy feliz, ¿por qué estás aquí entonces?
- No lo sé seguro, pero creo que es el momento, ya es hora de sufrir.
- Tienes razón en eso de que es difícil entenderte. Tal vez sea arrepentimiento por todas tus decisiones que han repercutido en otras personas.
- Tal vez, yo ahora sólo quiero sufrir, por eso estoy aquí, quiero que me ayude. O al menos que me ayude a dejar de querer sufrir. He llegado a la conclusión de que tengo un problema. ¿No dicen que el primer paso es afirmar que se tiene un problema? Pues entonces, ayúdeme.
- Para eso estoy aquí y trabajo, en primer lugar es hallar cuál es el problema.
- Llevo tiempo pensando en ello y siempre llego a pensar que el gran problema soy yo y nada más que yo. Me dicen que soy la excentricidad hecha en persona, reboso locura hasta la suela de los zapatos, cualquiera diría que un día podré caminar flotando en el aire y me llamarán espíritu del bosque o del vecindario más bien; son estas cosas en las que siempre termino cayendo o más bien con las que siempre tropiezo para caerme, es por ello que creo que yo soy el problema.
-Tu historial dice que resbalaste en el suelo fregado en uno de tus dulces días a la edad de cuatro añitos, te golpeaste la cabeza y estuviste en coma durante mucho tiempo, tus padres se divorciaron, y en un día poco señalado, justo cuando el huracán Adele llego aterrorizando la costa, tu despertastes habiendo olvidado completamente todo hasta el lenguaje.
- Así es, lo del huracán hice que lo añadieran hace dos años en una visita rutinaria. Me quedé a vivir con mi madre, visité psicólogos y logopedas hasta hartarme y hartar a los demás sin haber ningún resultado, pero justo un año después en el mismo día recuperé el lenguaje derrepente, supe hablar perfectamente, le dije a mi madre nada más despertarme: "hoy hace muy buen día, me gustaría que me hicieras unas tostadas con mermelada de cereza para desayunar". Vi como el rostro de mi madre se ponía de distintos colores, a rayas, a cuadros, a lunares, en un mísero segundo. Después de aquello comenzó mi vida excéntrica, como si en vez de nacer hubiera muerto y resucitado. Comenzaron mis manías, mis gritos de histeria cada vez que algo no era como el divino orden de mi cabecita decía.
- Bueno, parece que vamos progresando en el origen de lo que usted padece, pero por desgracia el tiempo por hoy ha terminado, espero verle en la próxima cita a la misma hora.
- Disculpe que no le dé la mano, pero no soporto hacerlo para despedirme nunca.
- Está bien, pero el próximo día tendrá que hacerlo, si no, no habrá progreso.
Y ésta es parte de mi vida, me dicen loca, rara de narices, e incluso: "podrías escribir tu propia biblia o una tesis filosófica". Yo no es que quiera ser normal, es sólo que aunque parezca feliz no consigo sentir la felicidad, por dentro me falta algo que creo que debí perder hace muchísimo tiempo. Voy a clases de baile, de pintura, ayudo en comedores sociales, dono sangre ( y no, no es venenosa), cuido mi jardín y a mi pez de colores, y tengo un gato, Sibarita, al que quiero mucho a pesar de sus marchas nocturnas. Cualquiera diría que soy un modelo ejemplar, intento ser mejor persona, pero estoy cansada de huir de los demás, de romper el corazón a los que me cogen un poco de afecto.
- Llevo tiempo pensando en ello y siempre llego a pensar que el gran problema soy yo y nada más que yo. Me dicen que soy la excentricidad hecha en persona, reboso locura hasta la suela de los zapatos, cualquiera diría que un día podré caminar flotando en el aire y me llamarán espíritu del bosque o del vecindario más bien; son estas cosas en las que siempre termino cayendo o más bien con las que siempre tropiezo para caerme, es por ello que creo que yo soy el problema.
-Tu historial dice que resbalaste en el suelo fregado en uno de tus dulces días a la edad de cuatro añitos, te golpeaste la cabeza y estuviste en coma durante mucho tiempo, tus padres se divorciaron, y en un día poco señalado, justo cuando el huracán Adele llego aterrorizando la costa, tu despertastes habiendo olvidado completamente todo hasta el lenguaje.
- Así es, lo del huracán hice que lo añadieran hace dos años en una visita rutinaria. Me quedé a vivir con mi madre, visité psicólogos y logopedas hasta hartarme y hartar a los demás sin haber ningún resultado, pero justo un año después en el mismo día recuperé el lenguaje derrepente, supe hablar perfectamente, le dije a mi madre nada más despertarme: "hoy hace muy buen día, me gustaría que me hicieras unas tostadas con mermelada de cereza para desayunar". Vi como el rostro de mi madre se ponía de distintos colores, a rayas, a cuadros, a lunares, en un mísero segundo. Después de aquello comenzó mi vida excéntrica, como si en vez de nacer hubiera muerto y resucitado. Comenzaron mis manías, mis gritos de histeria cada vez que algo no era como el divino orden de mi cabecita decía.
- Bueno, parece que vamos progresando en el origen de lo que usted padece, pero por desgracia el tiempo por hoy ha terminado, espero verle en la próxima cita a la misma hora.
- Disculpe que no le dé la mano, pero no soporto hacerlo para despedirme nunca.
- Está bien, pero el próximo día tendrá que hacerlo, si no, no habrá progreso.
Y ésta es parte de mi vida, me dicen loca, rara de narices, e incluso: "podrías escribir tu propia biblia o una tesis filosófica". Yo no es que quiera ser normal, es sólo que aunque parezca feliz no consigo sentir la felicidad, por dentro me falta algo que creo que debí perder hace muchísimo tiempo. Voy a clases de baile, de pintura, ayudo en comedores sociales, dono sangre ( y no, no es venenosa), cuido mi jardín y a mi pez de colores, y tengo un gato, Sibarita, al que quiero mucho a pesar de sus marchas nocturnas. Cualquiera diría que soy un modelo ejemplar, intento ser mejor persona, pero estoy cansada de huir de los demás, de romper el corazón a los que me cogen un poco de afecto.
jueves, 12 de julio de 2012
Caminando en el olvido
Calor, frío, calor, frío... calor. Ya ha pasado bastante tiempo desde aquello. He olvidado qué fue lo que pasó, por qué estoy aquí, tan sólo soy consciente del momento y de lo más próximo al presente, mis recuerdos son imágenes borrosas, pocas son verdaderamente nítidas.
La hilera de sombras a temperaturas altas se suceden infinitamente. Me hallo caminando con sentido, sí, así es, esta vez sé por donde voy, una más de mis excepciones. Pero no sé a donde voy. Me dirijo en el sentido del viento, camino por un sendero de olvido.
He cruzado mares, océanos, corrientes frías del norte me han perseguido, y el aire en magma de los desiertos me ha calcinado en numerosas ocasiones. Y sin embargo, aquí estoy, caminando, contando cada paso que doy; sola en mi caminar, ya no floto en ningún sueño, me queda desplazarme en sólido, por ahora no me sirven las espesas nubes y debo conformarme con esta aridez de tierra.
Estoy buscando un Sol que no me queme la piel, que sepa comprenderme, que sea un asidero al que agarrarme para huir de este aburrimiento, para ayudarme a salir de mi sepultura cada noche. Qué Sol tan sorprendente busco, tan sumamente especial, un Sol capaz de soportarme.
A cada minuto pierdo la esperanza de que algún día logre encontrarlo, y a cada segundo nacen otras fuerzas, mayores esperanzas, y así es como camino a cada paso, en un equilibrio de paciencia y esperanza.
En mi largo viaje todavía no he llegado a enfermar, no me lo explico, aunque ya son muchas las cosas que no entiendo. Avanzo velozmente, por lo que estoy expuesta a todo momento a cambio bruscos de temperatura. Tan sólo estornudo cada mucho tiempo, soy alérgica a las mentiras, y también a las pequeñas reminiscencias del pasado, en este momento no hay mentiras ni tampoco verdades, y los recuerdos son escasos, son rarezas en peligro de extinción en mi mente.
En todo este tiempo he conocido lugares maravillosos, a pesar de que no logro acordarme totalmente de ellos. Es por ello que a cada paso es más difícil seguir adelante y por lo que pierdo constantemente las esperanzas, cansándome de todo, hasta de mí misma. Puede que digan que es duro tener recuerdos; eso lo dicen porque nadie nunca a logrado olvidar algo totalmente; pero yo sé que a pesar de ser duro recordar, olvidar es aún más duro.
Con el olvido se escapa el anhelo, la añoranza, e incluso el amor y el saber, y puede que el saber amar. No quiero que esto me pase, pero es inevitable, no puedo despertar, no hay luz real que abra mis ojos y mucho menos que despierte mis sentidos. Puede que digan que soñar es más fácil que vivir, pero si algo sé muy bien es que en los sueños eternos también hay sufrimiento, e incluso más que al vivir, ya que se sufre también por no poder vivir, por no despertar, no levantarme, no mover mis piernas y no sentir el estímulo del mundo en mi cuerpo y sentidos. Estoy harta de soñar, ¡quiero sentir!, ¡quiero despertar!, ¡quiero gritar y que me oigan!, ¡quiero salir de este coma!, ¡quiero salir de este letargo infinito!... y grito, y vuelvo a gritar, cada vez más fuerte, pero no logro entenderlo, nadie me escucha, incluso dudo de que alguien logre oírme; es algo que no paro de intentar, aunque sé que grito en valde, no sirve de nada. Es en este momento cuando me abandona la esperanza y tan sólo quiero esperar la muerte, olvido mis ganas de vivir.
La hilera de sombras a temperaturas altas se suceden infinitamente. Me hallo caminando con sentido, sí, así es, esta vez sé por donde voy, una más de mis excepciones. Pero no sé a donde voy. Me dirijo en el sentido del viento, camino por un sendero de olvido.
He cruzado mares, océanos, corrientes frías del norte me han perseguido, y el aire en magma de los desiertos me ha calcinado en numerosas ocasiones. Y sin embargo, aquí estoy, caminando, contando cada paso que doy; sola en mi caminar, ya no floto en ningún sueño, me queda desplazarme en sólido, por ahora no me sirven las espesas nubes y debo conformarme con esta aridez de tierra.
Estoy buscando un Sol que no me queme la piel, que sepa comprenderme, que sea un asidero al que agarrarme para huir de este aburrimiento, para ayudarme a salir de mi sepultura cada noche. Qué Sol tan sorprendente busco, tan sumamente especial, un Sol capaz de soportarme.
A cada minuto pierdo la esperanza de que algún día logre encontrarlo, y a cada segundo nacen otras fuerzas, mayores esperanzas, y así es como camino a cada paso, en un equilibrio de paciencia y esperanza.
En mi largo viaje todavía no he llegado a enfermar, no me lo explico, aunque ya son muchas las cosas que no entiendo. Avanzo velozmente, por lo que estoy expuesta a todo momento a cambio bruscos de temperatura. Tan sólo estornudo cada mucho tiempo, soy alérgica a las mentiras, y también a las pequeñas reminiscencias del pasado, en este momento no hay mentiras ni tampoco verdades, y los recuerdos son escasos, son rarezas en peligro de extinción en mi mente.
En todo este tiempo he conocido lugares maravillosos, a pesar de que no logro acordarme totalmente de ellos. Es por ello que a cada paso es más difícil seguir adelante y por lo que pierdo constantemente las esperanzas, cansándome de todo, hasta de mí misma. Puede que digan que es duro tener recuerdos; eso lo dicen porque nadie nunca a logrado olvidar algo totalmente; pero yo sé que a pesar de ser duro recordar, olvidar es aún más duro.
Con el olvido se escapa el anhelo, la añoranza, e incluso el amor y el saber, y puede que el saber amar. No quiero que esto me pase, pero es inevitable, no puedo despertar, no hay luz real que abra mis ojos y mucho menos que despierte mis sentidos. Puede que digan que soñar es más fácil que vivir, pero si algo sé muy bien es que en los sueños eternos también hay sufrimiento, e incluso más que al vivir, ya que se sufre también por no poder vivir, por no despertar, no levantarme, no mover mis piernas y no sentir el estímulo del mundo en mi cuerpo y sentidos. Estoy harta de soñar, ¡quiero sentir!, ¡quiero despertar!, ¡quiero gritar y que me oigan!, ¡quiero salir de este coma!, ¡quiero salir de este letargo infinito!... y grito, y vuelvo a gritar, cada vez más fuerte, pero no logro entenderlo, nadie me escucha, incluso dudo de que alguien logre oírme; es algo que no paro de intentar, aunque sé que grito en valde, no sirve de nada. Es en este momento cuando me abandona la esperanza y tan sólo quiero esperar la muerte, olvido mis ganas de vivir.
viernes, 6 de julio de 2012
Muero con el mundo
La vida, vivir, ¿por qué tendemos a olvidar lo más importante?, ella misma, por encima de todo. Pienso en ello cuando paseo a través de un estrecho sendero, vegetación a ambos lados, más que paja derretida por la inmensa fuerza de las radiaciones del Sol. Sin embargo es un paisaje bello, aprendo con cada paso a apreciarlo, en un primer momento se aparecía todo inerte y conforme avanzo va cobrando vida lo que me rodea. El tiempo me aporta experiencia, me enseña a vivir, a superarme, y sé que cada superación implica mayor dificultad, aún siendo la vida tan simple como respirar o una sucesión de latidos, es compleja, muy compleja. Somos nosotros los estúpidos, que no ven más allá de sus narices, que no entienden más allá de sus intereses. La única inteligente en este mundo es la naturaleza, y nosotros sus parásitos estamos vivos, la complementamos, y ella nos complementa a nosotros. Yo no cambio sólo el mundo, yo cambio con el mundo, yo destruyo el mundo, yo me destruyo con él.
La vida no consiste en ser feliz, sino en intentarlo
Levántate, mueve las piernas y mírame, puedes andar, puedes vivir, puedes disfrutar. En eso consiste la vida, no en ser feliz, sino en intentarlo. Baila si quieres, rápido, despacio, deleita mis ojos, quiero verte a ti y no a ese despojo de tristeza. Sonríe para ti, no para mí, yo sólo soy un espectador más que ha hecho cola para contemplarte. Soy el telonero de éste espectáculo, el testigo de tus triunfos y fracasos, soy el tesorero de tus alegrías.
Ahora levántate, mueve las piernas y mírame, puedes andar, puedes vivir, puedes disfrutar. Puede que sólo sean vanas palabras, pero tus demostraciones son reales y mis mentiras son verdades que no se escapan por ningún camino, ni siquiera en la senda hacia tu corazón. La gráfica de tus curvas es un infinito en mi pensamiento, tú eres números, yo soy las comas, sumas y restas, divídeme, multiplícate, ven conmigo hacia el infinito. Muévete, baila para ti, no para mí, yo sólo soy el tacón de tus zapatos, no necesitas música, está ya en ti, porque tú eres melodía y yo sólo ruido, mera contaminación acústica.
Bellas tus palabras, horror en mi corazón perderte. Levántate, mueve las piernas, dame la mano, yo te ayudaré, suéltate vaporosa en el aire, envuélveme en nube, entra en mí en bocanadas. Puedes andar, yo me arrastraré, te seguiré donde vayas, porque tú eres quien late, quien respira, y yo sólo soy tu reflejo inerte. Ya puedes, levántate, mueve las piernas y mírate, puedes andar, puedes vivir, puedes disfrutar, miles de reflejos como yo irás dejando atrás en el tiempo.
Ahora levántate, mueve las piernas y mírame, puedes andar, puedes vivir, puedes disfrutar. Puede que sólo sean vanas palabras, pero tus demostraciones son reales y mis mentiras son verdades que no se escapan por ningún camino, ni siquiera en la senda hacia tu corazón. La gráfica de tus curvas es un infinito en mi pensamiento, tú eres números, yo soy las comas, sumas y restas, divídeme, multiplícate, ven conmigo hacia el infinito. Muévete, baila para ti, no para mí, yo sólo soy el tacón de tus zapatos, no necesitas música, está ya en ti, porque tú eres melodía y yo sólo ruido, mera contaminación acústica.
Bellas tus palabras, horror en mi corazón perderte. Levántate, mueve las piernas, dame la mano, yo te ayudaré, suéltate vaporosa en el aire, envuélveme en nube, entra en mí en bocanadas. Puedes andar, yo me arrastraré, te seguiré donde vayas, porque tú eres quien late, quien respira, y yo sólo soy tu reflejo inerte. Ya puedes, levántate, mueve las piernas y mírate, puedes andar, puedes vivir, puedes disfrutar, miles de reflejos como yo irás dejando atrás en el tiempo.
jueves, 5 de julio de 2012
Cerebro acartonado, corazón astillado, palabras en serrín
Mi cerebro está acartonado, no derretido, congelado, y el corazón en astillas, en espinas afiladas, con caparazón y acristalado. Pienso sin pensamiento, sin reflexión; hablo sin voz, sin corazón; escribo sin letras, sin expresión. Sólo leo, leo y leo, al borde de la ceguera, del espejismo; texto tras texto, poesía tras poesía, libro tras libro, en sangrantes tipografías, sin imagen de alegría, sin fotografía de orgullo. A veces por más que lo intento, me es imposible soportarlo, tan buenas ideas, tan ricas palabras que saboreo hasta volverlas insípidas, leo y releo, qué bueno quien escribe, qué genial creador de universos a puño y letra. Imposible es soportar no llegar ni al infierno de su creación, bajo nubes de letras sin sentido, ahí estoy yo, luchando por un orden. Quiero conseguirlo.
Pero la constancia no es mi mejor aliada, y mucho menos la voluntad. Ahora mismo mis palabras son serrín y polvo que se van rápidamente volando con el viento huracanado.
Pero la constancia no es mi mejor aliada, y mucho menos la voluntad. Ahora mismo mis palabras son serrín y polvo que se van rápidamente volando con el viento huracanado.
jueves, 28 de junio de 2012
Como él a mí//Como ella a mí
+¿Qué te pasa?-y yo intentando aparentar que no le hacía caso, mirando a los lados, pero con rencor al mundo-.
- Nada del otro mundo, nada de otra mentira, sólo que cada día estoy más repelente.
+No, en serio, ¿qué te ocurre?, algo raro sucede, tú no eras antes así.-Y es que este chico no es que fuera dulce y cariñoso, pero era agradable, me encantaba estar con él, conversar con él y con sus rarezas, saborear sus palabras, este escritorcillo enloquecía mis letras y mis sentidos, no sé que podía sucederle hoy, no podía parar de preguntarme si tal vez el problema era yo-.
-Ya te lo he dicho, cada día estoy, soy, resulto, parezco y otros verbos atributivos, etc.. más repelente, así que ten cuidado, soy inflamable, soy puro combustible, exploto por agitación en exceso o presencia de factores incendiantes.
+¿Por qué?-combustible, una metáfora, fue una palabra que detonó en mí mente una especie de mecanismo que no podría volver atrás, pensaba en quemarme con él, llama con llama, y arder como la madera, si hubiera dicho agua o líquido hubiera pensado en flotar junto a él, me hubiera dado igual, siempre junto a él, y yo, loca-.
-¿Por qué?, ¿preguntas por qué puedo convertirme en llama?, pues pregunta también por qué hay día y noche, por qué caen las gotas de agua al suelo cuando llueve, por qué estás todavía aquí, a mi lado.-En ese momento le hubiera gritado que por él, estaba ahí por él, porque me gusta, y no pensaba en mí. Durante un mes intenté ordenar mis pensamientos, pero no sirvió de nada, ahora no paraban de girar en torno a él a una velocidad como la de la luz y dibujando órbitas imaginarias en mi corazón, un músculo también emocional que él estaba destruyendo con sus duras palabras en tan sólo unos minutos-.
+¿Por qué tanto odio?-intenté ahora ser fuerte, no quería llorar, demasiadas emociones se estaban acumulando en mi interior, llegaría un momento en el que no podría soportar más-.
- No es odio. Ocurre que aumenta mi experiencia sobre este mundo, mis años se enraizan en la tierra, mis sueños se evaporan en el aire, las promesas del día se disuelven en la noche y los deseos de la noche precipitan en el día; se incrementa mi desengaño penoso de la realidad.-No podía creer lo que decía, todo el tiempo pensando en mí, y él pensando en el mundo raído, podía llevarle la razón pero había algo que no me dejaba tranquila, pensé que sus desilusiones no me incluían, y que yo no le llenaba el vacío de la noche ni le vacíaba de angustias en el día como él a mí. Seguí intentandolo, fuerte en la conversación-.
+No ha pasado tanto tiempo desde la última vez que hablamos para semejante cambio, y olvidas que siempre hay algo por lo que mantener la esperanza, siempre hay algo que vale la pena.-No sabía a qué se podía referir ella, la miraba, tan bella, parecía que el desencanto acumulado se disipaba con sólo mirarla... y su voz, fina y asustada, comenzaba a creer ser capaz de cogerla de la mano y demostrarle que no hay nada que temer, y dejarla que me demostrara lo bueno de lo real. Me dio la sensación que lo verdadero bueno de lo real era ella. Sin embargo, yo tan terco seguía con mis desperdicios de loco y no era capaz ni de demostrarme a mí mismo que la quería-.
-Da igual cuanto tiempo haya pasado, me bastó con un día, una hora, un minuto, incluso con un segundo para darme cuenta de que me engañaba ,a mí mismo y de que odio las mentiras reales.
+¿Sobre qué te engañabas?- le dije todo lo que me engañaba, pero me deje una cosa guardada en mi mente, no la incluí en la lista de cosas que me engañan, no incluí la confusión de amor o no amor-.
-Sobre todo lo que me rodea, sobre mí mismo, sobre mis propias creaciones y las de los demás, incluso las de la naturaleza, entré en un estado de confusión en el que confundía las letras de los libros con las estrellas del cielo, no podía diferenciar entre un mundo ficticio de ríos desbordantes y nuestro mundo de ríos secos. Dejé de leer, observé el mundo tal como es, lo odié como nunca, o como siempre, era la primera vez que odiaba, o eso creía, un jamais vu, como se hubiera descrito perfectamente en un libro que leí hace tiempo. Eso sí, no lloré, no lloré...-entonces yo no podía parar de negar con la cabeza y de repetir una y otra vez las últimas palabras, me hubiera gustado decirle que no lloré porque todavía quedaba un atisbo de esperanza en mí, todavía quedaba cierto orden entre tanto caos, era algo, era alguien, una simple personita que para mí era lo más complejo del mundo, algo que últimamente me complementaba. Qué ganas locas sentí de besarla, y ahora cinco horas después no puedo dormir, pienso en ella, odio más el mundo o más bien me odio más a mí por no haber hecho nada-.-¿Por qué me callé?, sólo era capaz de escucharle, parece que parte de su odio a la realidad me lo transmitió esta tarde, sólo que es un odio a mí misma por no haber hecho nada-.
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¿ Escribo simplemente por escribir?
Desahogo en forma de un diario de sensaciones e ideas ciertamente abstractas.
Sin pretensiones de que me conozcan, ¿o miento?.
Todo es posible.
Oculto tras mis palabras, aquellas que dejo escapar desde lo más profundo de mi mente se puede hallar
No estaría mal ahogarse en un mar hecho de mis propios pensamientos, o navegarlo con un velero en un solo sentido, pero todo esto es demasiado profundo.
No puedo evitarlo.
Sobrevivo entre alegría y alegría, entre tristeza y tristeza. Como todos.
Pensamientos y sentimientos que se funden entre lágrima y sonrisa.
El resumen: Caóticamente hablando.










