que tus huellas al caminar,
tu sombra que en la arena brilla,
son destellos sobre el mar.
Vi un espejismo de estío
yo flotando, tú caminando,
el vuelo de tu vestido,
tu beso perdido y llanto.
Volaba yo en el viento
en total ausencia de alas,
como las tuyas, ángel bello.
Sabiendo que no me amas.
Frené entonces en la orilla
y observando tu andar,
decidí abandonar la brisa,
vivir de canciones del mar.
